
La trascendencia es movimiento, que surge cuando las personas se dan cuenta que tienen vida y la pueden hacer de una u otra manera, buscando un fin común o no común; además llega a ser el desafío más secreto y escondido del ser humano, lo cual puede llegar a provocar una trascendencia consciente o inconsciente.
Dentro de la trascendencia el autor Leonardo Boff nos menciona que el ser humano es libre por naturaleza, que se dedica la mayor parte del tiempo a romper los límites a buscar cambiar las reglas y seguir “más allá” de lo establecido o de lo posible, pues esa necesidad de cambio nos lleva a un trascender. Así mismo el hombre es “simbólico”, necesita establecer símbolos que lo ayuden y guíen dentro de la cotidianidad.
Cuando se piensa en alternativas distintas o se buscan otros caminos o formas de vida, se puede llegar a decir que son pasos hacia la trascendencia, pues plantearse dudas acerca de lo que se está viviendo, y que además no nos tiene conformes, marca la pauta de llegar a una trascendencia inconsciente, que de un momento a otro retomará su rumbo se hará una trascendencia diaria y consciente que nos lleve a una plenitud “eterna”.
Cada uno de los individuos tiene un estilo propio de trascendencia, depende del modo de vida, creencias y las alternativas que se buscan dentro de la cotidianidad; pues esa búsqueda comienza a delimitar con mayor exactitud nuestros gustos, deseos, necesidades y soluciones que siempre serán distintas y por supuesto que el tiempo de cada una de estás será otro, queriendo llevar siempre hacia un crecimiento y “superioridad”.
Cualquier experiencia te puede hacer trascender, mientras busques el crecimiento individual o grupal haciendo que cada una de las experiencias (sea buena o mala) saque algún provecho o beneficio de tipo intelectual, espiritual, físico y/o sentimental.
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