lunes, 23 de marzo de 2009

EL BUDISMO


El Budismo y el Hombre…

El hombre para el budismo, no es lo mismo que cada uno creemos ser, ya que no es como una condición ordinaria, ya que el hombre solo es “uno” con la ley del Universo. Para el budismo esa unidad es un hecho, no es algo adquirido, es algo que debe despertar en cada individuo.

El budismo habla de un hombre “dormido”, que son todos excepto Buda(único hombre “despierto”), ésta es la única diferencia
porque no hay dos naturalezas distintas, sino una misma, que se trata de un hombre, siempre uno, con la única diferencia de estar “dormido” o despierto”.

Cuando el hombre despierta es capaz de reconocer es capaz de darse cuenta que todos y cada uno de los aspectos visibles e invisibles residen en su propio corazón y que no tiene que ver con los sentimientos, sino con el espíritu.


El Budismo y la muerte acompañados por la trascendencia…

El budismo hace referencia a la muerte como transformación, en algo que no hay que temer, se sustenta en una metafísica en la que la muerte no se contempla como un proceso terminal. Y aunque se convierta en un final, éste presenta características positivas puesto que se ha agotado la serie continua de las reencarnaciones en un lineamiento de sufrimiento, miedo y frustración.

La vida y la muerte son un todo, en el cual la muerte es el comienzo de otro capítulo de la vida; la muerte es un espejo en el que se refleja todo el sentido de la vida.

La muerte es una forma de trascender, una manera de ser alimento, la forma en que se podrá ser mejor, en que llegaremos a algo más al perdón de los pecados y a la reencarnación (si es necesario “saldar cuentas pendientes” ) o a la vida eterna, en la cual no habrá un regreso a la tierra y así concluir un ciclo de sufrimiento terrenal, que nos llevará a una salvación posiblemente esperada y deseada.

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